sábado, 14 de abril de 2012

Conmovedor, y a la vez cruel y trágico..


La actualición de hoy abre camino a la reflexión, a la reflexión sobre el daño que a veces podemos causar con un simple gesto, con una simple mirada. He encontrado esta carta, es digna de leer, hacedme caso:


Mi madre tenía un solo ojo, yo la odiaba porque me causaba mucha vergüenza. Ella trabajaba de cocinera en la escuela donde yo estudiaba para mantener la familia.

Un día yo estaba en secundaria, ella vino para ver como transcurrían mis estudios, sentí mucha vergüenza, ¡¿Cómo podía hacerme esto?! La ignoré y la miré con mucho odio. Al día siguiente mis compañeros de clase se burlaban de mi,” ¡tú madre tiene un solo ojo, muahaha!”. Entonces quise morirme y que mi madre desapareciese de mi vida para siempre.

Al volver a casa me enfrente a ella y le dije: “Has hecho de mi el hazme reír de toda la clase, ¿por qué no te mueres?” Pero no me respondió. No sentí remordimiento alguno porque estaba muy enfadado. No me importaron sus sentimientos. Quise irme de ese lugar. Estudie bien, me dieron la beca y me fui a Singapur.

Así fue, me fui, estudié, me casé, compré un casa…tuve hijos y viví muy contento junto a mi familia.

Un día vino mi madre a visitarme, ya que transcurrieron muchos años sin que nos viésemos y nunca antes había visto a sus nietos. Se puso en frente de la puerta y comenzaron a reírse mis hijos al verla. Le grité: “¡Como te atreviste a venir hasta aquí y asustar a mis hijos! sal y vete ahora mismo”. Me respondió con calma: “lo siento, creo que me equivoqué de dirección”. Y se esfumó.

Paso el tiempo y recibí una carta de la escuela, era una invitación para una reunión de familias. Le mentí a mi esposa inventándome que iba de viaje a causa del trabajo. Al cabo de la reunión me fui a la casa donde vivíamos antes, sólo por curiosidad. Me informaron los vecinos de que mi madre había muerto. No derramé ni una sola lágrima. Me entregaron una carta, era de parte de mi madre. Ponía: “Querido hijo, pensé mucho en ti. Siento mucho venir a Singapur y asustar a tus hijos, esa no fue mi intención. Estaba muy contenta al oír que ibas a acudir a esa reunión, pero no pude levantarme de la cama para venir a verte. Siento mucho en varias ocasiones causarte vergüenza en tu vida.

          Sabes, cuando eras pequeño tuviste un gran accidente y perdiste un ojo, y como toda madre, no pude dejar que crecieras con un solo ojo, y por eso te di el mío y estuve contenta y orgullosa de que mi hijo podría ver el mundo con mi ojo. Con todo mi amor. Tu madre."




PD: A veces no sabemos valorar lo que tenemos, dándole importancia a cosas que no las tienen y dejando de lado lo verdaderamente importante. A veces olvidamos que una persona tiene razón, alma, sentimientos y nos fijamos más en su exterior, su físico, su ropa, sus complementos. A veces nos tiramos de los pelos por intentar conseguir una máquina del tiempo y así volver al pasado e intentar hacer las cosas de un modo mejor. A veces no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos. A veces podemos ser seres realmente crueles con los más necesitados, otras movemos cielo y tierra por intentar hacer un mundo mejor. Pero, solo a veces. - Andrea

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